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jueves, 1 de mayo de 2014

Tu ego ¿ enemigo íntimo?

¿Te has preguntado cuantas cosas te has perdido por tu orgullo?, ¿cuánto tiempo se te ha ido complaciendo a los demás y haciéndote pasar por alguien que no eres tu?
Bien, tu ego ha estado traicionándote.

Utilizar la palabra ego  se ha vuelto muy común, incluso es un término muy desgastado, pero ¿tenemos claro qué es el ego, tenemos claro cuando nuestro ego va marcando el paso?, si lo sabemos entonces ¿por qué nos enredamos en relaciones enfermizas?.

Un viejo conocido.
Todos conocen la teoría de Sigmund Freud, el ego es el componente esencial de su “ Teoría de la personalidad”, ahí dividía el “aparato” psíquico en tres instancias , “el ello”, “el yo” y “el superyó”, seguro vieron esto en las clases de filosofía , bueno, si lo vieron también aprendieron sus nombres en latín, “el id”, “el ego” y “el superego”.
Bueno, si recuerdan, “el id” o “el ello” , es la parte inconsciente, las tendencias naturales, las sensaciones. “El superyó” o “el superego”, es el de los imperativos, el deber ser, las normas y las reglas, el que establece lo que crees que
 se espera de ti y el que emite juicios. Y en el medio está “el yo” o “el ego” como una instancia media, es la parte que toma las decisiones , la que lleva las riendas de tu vida, la que cumple los deseos y las demandas del  “id o el ello”, y concilia las exigencias del “superyó” o “superego”.
¿Complicado?, para nada, uno desea, el otro cumple y el tercero exige y muchas veces esas exigencias se convierten en una obsesión y las obsesiones casi siempre nos producen infelicidad.

De la teoría  a la práctica
¿Entonces “el superyó”, solo trae problemas?, no, para nada, siempre y cuando sepas como controlarlo, es bueno tener ambiciones, como ser mejor persona por ejemplo, es bueno porque, es para tu bien, no el de los demás, ser mejor persona te ayudará a ser mejor con otros pero desde adentro, cuando tu haces cosas solo por reconocimiento y prestigio es dañina, hacer cosas solo por vanidad empequeñece el logro y la satisfacción es efímera.
Pongamos un ejemplo: Paula fue al medico para hacer una dieta, el medico y ella de alguna manera “ conectaron”, él le recomendó hacer cierto tiempo de ejercicios diarios en conjunto con su dieta, y ella se abocó a la dieta y a los ejercicios, con muchísimo esfuerzo, todo para lograr “conquistar” al medico. ¿ por qué hizo ella esto?, ¿por ella o por el?. Cabe decir que el medico en cuestión se mantuvo en su papel distante y profesional y ¿ella?, desilusionada.
Un ego enfermo es el que te hace creer que eres quien no eres, el que te hace que quieras poseer, el que dice “esto es mío”, ya sean personas, cosas, relaciones, creencias que queremos mantener por encima de lo que sea. Este ego enfermo es el que se apega y no suelta, y eso es la base del sufrimiento.

Ego controlado
Practica, practica, practica, estamos tan influenciadas que por supuesto “el ego” no te deja, se resiste y pone trabas y pretextos, es como un genio maligno que te impulsa a hacer cosas, como el querer sobresalir, tener le control, recibir atención, de poseer.
¿Como mejorar en esta parte?, estás atrapada en un circulo vicioso, tu novio se aburrió de ti, sintió que no lo dejabas avanzar, y que tu forma de actuar con él déspota y egoísta terminó por frustrarlo y amargarlo. Ante eso lo único  que hay que tener en cuenta es que el opuesto “del yo” o “el ego” , es la verdad, la humildad, la aceptación. ¡Deja de pelear con tu ego, porque es lo que el ego quiere!
Viaja a tu interior y descubre lo que verdaderamente hay en ti y deja de lado las exigencias de tu ego, ojo no hay que destruir “el ego” porque es como destruirte a ti misma, si hablamos del ego sano, al ego enfermo  hay que aprender a manejarlo, no es que sea mágico esto, o que vayas de un día para otro a lograr resultados, pero como en todas las cosas que se aprenden, bailes, idiomas, hasta andar en bicicleta, se necesita práctica constante, anímate y enfócate en concentrarte en tu parte más profunda, con amor y paciencia.