¿Te has preguntado cuantas cosas te has perdido por tu
orgullo?, ¿cuánto tiempo se te ha ido complaciendo a los demás y haciéndote
pasar por alguien que no eres tu?
Bien, tu ego ha estado traicionándote.
Utilizar la palabra ego
se ha vuelto muy común, incluso es un término muy desgastado, pero
¿tenemos claro qué es el ego, tenemos claro cuando nuestro ego va marcando el
paso?, si lo sabemos entonces ¿por qué nos enredamos en relaciones enfermizas?.
Un viejo conocido.
Todos conocen la teoría de Sigmund Freud, el ego es el
componente esencial de su “ Teoría de la personalidad”, ahí dividía el
“aparato” psíquico en tres instancias , “el ello”, “el yo” y “el superyó”,
seguro vieron esto en las clases de filosofía , bueno, si lo vieron también
aprendieron sus nombres en latín, “el id”, “el ego” y “el superego”.
Bueno, si recuerdan, “el id” o “el ello” , es la parte
inconsciente, las tendencias naturales, las sensaciones. “El superyó” o “el
superego”, es el de los imperativos, el deber ser, las normas y las reglas, el
que establece lo que crees que
se espera de ti y el que emite juicios. Y en el
medio está “el yo” o “el ego” como una instancia media, es la parte que toma
las decisiones , la que lleva las riendas de tu vida, la que cumple los deseos
y las demandas del “id o el ello”, y
concilia las exigencias del “superyó” o “superego”.
¿Complicado?, para nada, uno desea, el otro cumple y el
tercero exige y muchas veces esas exigencias se convierten en una obsesión y
las obsesiones casi siempre nos producen infelicidad.
De la teoría a la práctica
¿Entonces “el superyó”, solo trae problemas?, no, para nada,
siempre y cuando sepas como controlarlo, es bueno tener ambiciones, como ser
mejor persona por ejemplo, es bueno porque, es para tu bien, no el de los
demás, ser mejor persona te ayudará a ser mejor con otros pero desde adentro,
cuando tu haces cosas solo por reconocimiento y prestigio es dañina, hacer
cosas solo por vanidad empequeñece el logro y la satisfacción es efímera.
Pongamos un ejemplo: Paula fue al medico para hacer una
dieta, el medico y ella de alguna manera “ conectaron”, él le recomendó hacer
cierto tiempo de ejercicios diarios en conjunto con su dieta, y ella se abocó a
la dieta y a los ejercicios, con muchísimo esfuerzo, todo para lograr “conquistar”
al medico. ¿ por qué hizo ella esto?, ¿por ella o por el?. Cabe decir que el
medico en cuestión se mantuvo en su papel distante y profesional y ¿ella?,
desilusionada.
Un ego enfermo es el que te hace creer que eres quien no
eres, el que te hace que quieras poseer, el que dice “esto es mío”, ya sean
personas, cosas, relaciones, creencias que queremos mantener por encima de lo
que sea. Este ego enfermo es el que se apega y no suelta, y eso es la base del
sufrimiento.
Ego controlado
Practica, practica, practica, estamos tan influenciadas que
por supuesto “el ego” no te deja, se resiste y pone trabas y pretextos, es como
un genio maligno que te impulsa a hacer cosas, como el querer sobresalir, tener
le control, recibir atención, de poseer.
¿Como mejorar en esta parte?, estás atrapada en un circulo
vicioso, tu novio se aburrió de ti, sintió que no lo dejabas avanzar, y que tu
forma de actuar con él déspota y egoísta terminó por frustrarlo y amargarlo. Ante
eso lo único que hay que tener en cuenta
es que el opuesto “del yo” o “el ego” , es la verdad, la humildad, la
aceptación. ¡Deja de pelear con tu ego, porque es lo que el ego quiere!
Viaja a tu interior y descubre lo que verdaderamente hay en
ti y deja de lado las exigencias de tu ego, ojo no hay que destruir “el ego”
porque es como destruirte a ti misma, si hablamos del ego sano, al ego
enfermo hay que aprender a manejarlo, no
es que sea mágico esto, o que vayas de un día para otro a lograr resultados,
pero como en todas las cosas que se aprenden, bailes, idiomas, hasta andar en
bicicleta, se necesita práctica constante, anímate y enfócate en concentrarte
en tu parte más profunda, con amor y paciencia.
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