¿Se
puede encontrar afinidad en las relaciones personales, y por tanto lograr la
felicidad?, me refiero a verdaderas
afinidades y no a las adquiridas por osmosis.
En
un libro de filosofía que estoy tratando de leer –o sea, de entender-, Clément
Rosset afirma que “la afinidad espiritual que vincula a Schopenhauer con Freud
ha sido atestiguada por Freud desde el comienzo de su obra”. En la filosofía
pesimista de Schopenhauer concibe la idea de felicidad como una meta
inalcanzable para los seres humanos e incluso el mismo concepto de felicidad,
aplicado a la vida humana, no es más que un eufemismo dentro de la perspectiva
de su metafísica pesimista.
Encontrar
a alguien con afinidades como las tuyas, es una lotería, equivale a andar por
ahí mirando y sin querer hacer un hallazgo que se convierte en un tesoro
invaluable, ese tesoro, es lo que muchos llamamos amor, una palabra usada y
rehusada, hay quienes se niegan a él y otros se entregan con desenfreno, para algunos la consumación de ese amor lleva a la locura, la desesperación o la
muerte. Los expertos, comparten la creencia de que el amor verdadero tiene dimensiones
espirituales, mientras que el amor romántico es sólo una mentira, una ilusión,
un mito moderno, una manipulación desalmada.
Hablemos
de Amor
Amor,
amor, me hace recordar un libro que leí,
llamado “El arte de amar” de Erik Fromm, cuando lo leí, hace como 30 años, no
le consideré de importancia, no era algo que me preocupara ni en lo que yo haya
cifrado alguna expectativa, más bien fui intolerante con su contenido, por lo
tedioso del supuesto “ejercicio” para conseguir amar, pensé si para amar hay
que aprender primero, ¿qué ocurrirá con aquél que no ha encontrado un buen
maestro que le enseñe este arte? ¿Acaso ése no será capaz de amar jamás?. La
única forma de aprender a amar es amando. Para ello son necesarias la
disciplina, la constancia, la concentración (que en la práctica se traduce en
hechos concretos como escuchar al otro), la paciencia y la preocupación o
importancia otorgada a tal asunto.
Alma
gemela o un Alma afín
Plutarco
habla de vidas paralelas, Goethe de afinidades electivas, Proust de
consanguinidad espiritual, Borges de precursores de grandes escritores como
Kafka, es decir, afines en tiempos diferentes, como almas gemelas.
Tu
alma gemela vibra en la misma frecuencia que tu, por eso te sientes atraído
hacia esa persona, porque en definitiva te refleja quien realmente eres, que te
saca de adentro todo lo que tienes reprimido, que te hace cuestionarte,
confrontarte, mirarte sin caretas para poder crecer como persona. Una verdadera
alma gemela es, seguramente la persona más importante que vayas a conocer en tu
vida, porque te tira abajo todas tus certezas, tus autoengaños y te despierta
de un porrazo a la realidad de quien verdaderamente eres. Algunos no están preparados para reconocer a
su alma gemela, otros se pierden en su búsqueda valorando cosas superficiales,
persiguiendo seguridad, estabilidad,
certezas. Hay personas que totalmente desilusionados creen que no existe para
ellos y abandonan la búsqueda.
El
amor y la afinidad espiritual
El
amor es la respuesta al problema de la existencia humana que resuelve el
conflicto del aislamiento, puesto que el hombre no puede vivir en soledad. La
solución está en conseguir la unión interpersonal, un amor maduro que conserve
la individualidad y que se base en el respeto y en el deseo de dar, es decir,
el deseo de conseguir la propia felicidad con la satisfacción del otro.
Pues
amar significa comprometerse sin garantías.