La confianza, al igual que una flor hermosa pero delicada, puede ser fácilmente arrancada y pisoteada, y está siendo aplastada en todas partes.
Muchas veces ni siquiera puede confiarse en las personas más allegadas,determinar cuándo confiar y cuándo no, puede ser difícil,ambas opciones encierran peligros, y más en un mundo en que son tan comunes el engaño y la traición.
Por otro lado, todos necesitamos amigos confiables que nos apoyen en momentos difíciles. (Proverbios 17:17.).
Podríamos decir, “Tan peligroso es creer como no creer”.
Sin embargo, no confiar en nada ni en nadie también entraña peligros,la desconfianza es corrosiva,mina y destruye una relación estrecha y feliz entre las personas. Quien se deja dominar por el recelo y la desconfianza, pierde sus amistades y acaba siendo muy desgraciado.
¿Es esa la clase de vida que queremos? sin duda que no, pero si dudamos de alguien o de algún acto que pensamos cometiera, no deberíamos preguntar y por las claras saber si nuestros temores son ciertos, ¿o preferiremos seguir siendo torturados por nuestras dudas?, tragándonos nuestros resquemores y haciéndonos la vida imposible de disfrutar.
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